Los Principios de la Apertura (Parte 2)

Las casillas centrales

Las casillas centrales y las que se encuentran inmediatamente alrededor de éstas tienen una importancia especial. El “centro” del tablero se compone de las cuatro casillas: d4, e4, d5, e5. Es natural que estas casillas sean extraordinariamente importantes. Cualquier pieza puesta en el centro del tablero tiene mayor posibilidad de actuar y es fácilmente trasladada a cualquiera de las dos alas. A veces se habla de un “centro ensanchado”, teniendo en vista el cuadrado delimitado por las casillas c3, f3, c6 y f6. Las piezas colocadas en las casillas vecinas al centro tienen igualmente una posición activa y presionan sobre el centro. Examinaremos la posición de la partida Ortega,R – Kortschnoj,V 0-1 del Torneo Internacional Memorial Capablanca, de La Habana, 1963.

Dominio de la casilla d5 por parte de las blancas. Botvinnik concretaba la conquista de la casilla central d5 con una maestría especial. Lleguemos a una posición de la partida Botvinnik,M – Lilienthal,A 1-0 (Moscú 1936).

Semejante esquema de la distribución de las fuerzas blancas (tal como hemos visto en la partida Botvinnik-Lilienthal, anteriormente comentada) se efectúa en muchos casos y en diferentes aperturas bajo la condición de un juego algo pasivo por parte de las negras. Veamos un ejemplo: Sokolsky,A – Strugach 1-0 (Campeonato de Bielorrusia, 1959).

Con precisión aprovechó Petrosian (blancas) la casilla d5 para sus piezas en el encuentro contra Kozma, jugado en la XIII Olimpíada de 1958. Apertura Peón Dama. Petrosian,T – Kozma,J 1-0

Dominio de la casilla d4 por parte de las negras. Para las negras, la casilla d4 tiene una importancia análoga a la de la casilla d5 para las blancas. Pero a las negras les resulta más difícil concretar su dominio, y sólo lo logran a veces aprovechando un juego inexacto de las blancas en la apertura. En la partida Beni,A – Tal,M 0-1 (XIII Olimpíada, Munich 1958)

El primer jugador debilitó considerablemente la casilla d4 en la apertura.
Ocupando una casilla en el centro hay que asegurarse de que la pieza puede mantenerse en ella. Con especial cuidado debe meditarse cada movimiento de peón. ¿No se cede con ello al enemigo alguna casilla estratégicamente importante?. Veamos la posición a la que se llegó en la partida Petrosian,T – Bronstein,D 0-1 (Amsterdam, 1956).

Continuaremos estudiando este tema en la 3era parte de los principios de la apertura.

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